Autoridades de la educación impulsan el desarrollo territorial y la democratización del conocimiento

El pasado lunes 20 de abril, el Centro Universitario Regional (Cenur) Noreste, en su sede Rivera, recibió la visita del rector de la Universidad de la República, Héctor Cancela y del presidente de la Comisión Coordinadora del Interior, Líber Acosta. La jornada sirvió para la reflexión sobre el impulso de la educación y el desarrollo territorial y además contó con la firma de un convenio estratégico con ANEP.

En el marco de la visita a Rivera, se formalizó un importante avance para la formación en educación física a través de la firma del convenio entre la Universidad de la República (Udelar), a través del Instituto Superior de Educación Física (ISEF), y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). El director de la sede de Rivera, Gabriel Freitas, dio inicio a la oratoria subrayando que esta era una ocasión muy importante, de consolidación de un proceso institucional. Resaltó que este acuerdo «permite la existencia de esta carrera que tanto impacto positivo ha generado en esta ciudad y en esta región como lo es la licenciatura en educación física, opción prácticas educativas», la cual cumple este año una década de trayectoria en la sede.

La ceremonia contó con la participación del rector de la Udelar, Héctor Cancela; la directora del ISEF, Mariana Sarni; el presidente del Consejo de Formación en Educación (CFE), Víctor Pizzichillo; y el presidente del Codicen de la ANEP, Pablo Caggiani. 

La directora del Cenur Noreste, Isabel Barreto, destacó la importancia de este momento, que representa la culminación «de un proceso largo que hoy vamos a poder concretar». Barreto destacó la alegría de los equipos docentes, estudiantes y funcionarios por vivir esta ocasión, subrayando que la concreción de estas firmas es el resultado de un trabajo sostenido para fortalecer las capacidades universitarias en el territorio. Por su parte, Cancela señaló que la firma otorga un marco de estabilidad y previsibilidad que potencia el desarrollo académico en el interior del país.

Finalmente, Sarni profundizó en el valor estratégico de esta colaboración, destacando que «esta es una posibilidad a nivel país, fortalecer la educación pública con la alianza público público». Enfatizó que «hay posibilidades de transitar la universidad y la administración de la educación pública como colectivo al que le interesa un país que cambia y que se transforma» y definió a esta firma como el inicio de una etapa para «optimizar presupuesto y sobre todo compartir lo mejor y lo peor de cada subsistema, pero juntos, trabajando a la par».

Debate sobre la democratización educativa

Como cierre de la jornada, se llevó a cabo el seminario abierto «Los desafíos en la democratización de la educación superior», con las exposiciones de Pablo Caggiani (ANEP), Marcelo Ubal (UTEC) y Agustín Cano (Rectorado-Udelar). 

Caggiani señaló que «cada vez que los países quieren democratizar y distribuir riquezas, construir saberes que puedan intervenir mejor en las áreas de la producción, social, ambiental, y en el desarrollo científico tecnológico, fundan universidades». Un ejemplo de ello son las experiencias de las universidades del trabajo asociadas a proyectos de desarrollo nacional, en Uruguay, Brasil y Argentina, «y a determinada configuración de las ideas políticas, sociales, económicas, de una época y de una sociedad determinada, y en virtud de eso se producen o no movimientos democratizadores y emancipatorios».  

Destacó por tanto la relevancia de discutir sobre este tema y en especial en Rivera, un departamento en el que hasta hace algunos años no había oferta académica de educación superior y no era posible formarse más que en la carrera de Magisterio. «Hoy Rivera es un ejemplo en materia de colaboración entre instituciones de educación superior», afirmó, y destacó que esto se vincula no solo con el desarrollo del derecho a la educación sino también con la importancia de generar el conocimiento que permita resolver un conjunto de desigualdades que afectan a nuestra sociedad.

Cano coincidió con Caggiani en este punto, «si algo caracteriza a la educación superior en el momento actual es su importancia en relación a las dinámicas sociales, económicas, productivas, culturales, en la sociedad contemporánea, también su lugar en la trama de las desigualdades sociales, tanto más en América, el continente más desigual del mundo, donde la educación terciaria y superior tiene un rol fundamental», sostuvo. 

Expresó que «muchos de los desafíos en nuestras instituciones de educación superior tienen que ver con la problemática de la desigualdad. Basta ver algunos números, en nuestro país menos del 13% de la población tiene un título universitario», un número muy bajo incluso en comparación con la región. Además, entre quienes acceden a este nivel educativo, 74,5 % pertenecen al quintil de mayores ingresos. Por tanto, es fundamental considerar el peso del origen socioeconómico al hacer realidad el derecho a la educación superior, así como también considerar la dimensión de género, la racialización y el acceso geográfico, entre muchas otras, señaló.

Llamó la atención sobre la oportunidad de construir en Uruguay un sistema terciario con fuerte articulación entre las distintas instituciones, que vaya en sentido contrario a las tendencias que se observan en América Latina, donde el crecimiento de la matrícula en este nivel «se ha dado a costa de sistemas fuertemente segmentados, mercantilizados, fragmentados y reproductores de la desigualdad a través de, precisamente, la segmentación de ofertas entre instituciones de excelencia, de élite e instituciones de muy bajo nivel».

Por su parte, Ubal defendió la importancia del cogobierno en las instituciones universitarias y sostuvo que «los procesos participativos y colaborativos funcionan mucho mejor que los autoritarios», a tal punto que las propias empresas lo han implementado. Agregó que esta forma de gobierno se remonta a los orígenes de las universidades en occidente. A comienzos del siglo XX, con el movimiento reformista de Córdoba, el cogobierno se vio revalorizado, así como la idea de «una universidad pública para el pueblo, donde aparece además de la enseñanza y la investigación, el tema de la extensión como una herramienta poderosa de vínculo con el medio».

Mencionó diferentes ejemplos en los que universidades como la UTEC pueden aportar a mejorar el mundo a través de la generación de conocimiento, intentando desarrollar el pensamiento y «ser los mejores en en nuestras áreas». Alentó a seguir articulando más y mejor entre su institución, la ANEP y la Udelar, tanto a nivel de las estructuras de sus carreras como en la posibilidad de crear más polos educativos similares al de Rivera.

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