Consolidar el desarrollo territorial de la Universidad de la República (Udelar), fortalecer las estructuras académicas y administrativas de los Centros Universitarios Regionales (Cenur) y profundizar una política de descentralización con mirada integral e integrada son los objetivos que buscará la gestión del nuevo presidente de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI), profesor Liber Acosta.
Acosta es docente de la Facultad de Veterinaria, radicado desde hace años en Paysandú, y cuenta con una extensa trayectoria vinculada al proceso de descentralización universitaria, que incluyó asumir la dirección de la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte desde 2018 a 2025. “Vengo del interior y de una experiencia importante como docente universitario radicado en el interior”, señaló, al tiempo que definió su nueva responsabilidad como “una continuidad en un proyecto universitario, de país y de vida que tiene que ver con la descentralización”.
Su designación se extenderá hasta octubre de 2026. Acosta subrayó que su rol se inscribe en la línea estratégica del actual rectorado. “Vengo a impulsar y trabajar el desarrollo de la Universidad en todo el territorio nacional de forma colectiva y participativa”, afirmó.
Consolidar y fortalecer lo existente
Uno de los principales énfasis de su gestión será la consolidación de las estructuras académicas y administrativas de los Cenures. En ese sentido, planteó la necesidad de acompañar los procesos de departamentalización, clave para la organización académica y de fortalecer las estructuras técnicas, administrativas y de servicios (TAS). “La línea va a ser consolidar en los Cenures tanto la estructura académica como la administrativa”, explicó y señaló que el apoyo desde la CCI apuntará a fortalecer el trabajo que ya vienen realizando los centros regionales, dotarlos de mayor estabilidad organizativa y mejores condiciones para el desarrollo de sus funciones sustantivas.
Acosta remarcó que el proceso descentralizador ha sido exitoso por su impacto en el corto y mediano plazo, pero advirtió que requiere un acompañamiento sostenido. “Es una política que va en contrasentido a 150 años de historia de la Universidad y a 200 años de historia del país, que siempre tendieron a la centralización”, reflexionó. Esa transformación estructural demanda apoyo permanente para mantener la calidad académica y la innovación en la enseñanza.
En esa línea, destacó el papel de los Ciclos Iniciales Optativos (CIOs), impulsados durante el rectorado de Rodrigo Arocena, como una “revolución de la enseñanza” que permitió ampliar oportunidades en el interior. Si bien estos dispositivos ya están consolidados en algunas regiones, Acosta reconoció que en otros casos continúan sosteniéndose gracias al “generoso esfuerzo” individual de docentes y funcionariado.
Otro eje central será el impulso a los procesos de evaluación institucional. Para Acosta la experiencia del Cenur Litoral Norte, que aprobó recientemente un plan de mejora, constituye antecedente valioso a ser replicado en otras regiones. “Intentaremos trabajar en conjunto con los otros dos Cenures para potenciar los procesos de autoevaluación y llegar al producto final que es el plan de mejora”, explicó.
Estos procesos, articulados con la Comisión de Evaluación y Acreditación, permitirán generar insumos objetivos para la toma de decisiones. “De ahí van a surgir elementos sobre cómo los propios centros se visualizan, cuáles son sus fortalezas y debilidades. Eso nos permitirá orientar mejor la política universitaria en el territorio”, sostuvo.
Acosta subrayó la importancia de articular con el resto del sistema de educación terciaria pública, incluyendo a la Universidad Tecnológica (UTEC), UTU, institutos de formación docente y otras instituciones presentes en la región. “Uno de los desafíos más importantes es trabajar de forma integrada con el sistema de educación pública terciaria”, indicó.
En sintonía con las prioridades del rectorado, la mejora de los ambientes laborales será otro de los focos de trabajo. Acosta mencionó estudios recientes sobre las condiciones y medio ambiente de trabajo (CYMAT) que evidencian desafíos transversales en distintos Cenures.
“Hay temas comunes en cuanto a los climas laborales y a cómo la Universidad, desde su estructura jerárquica, puede generar mejores ambientes de trabajo”, expresó. Para abordar esta dimensión, la CCI prevé realizar recorridas periódicas por las sedes regionales, promoviendo instancias de diálogo y escucha.
Presupuesto, expansión e integración a la Udelar
El presupuesto asignado al interior para 2026 se ubica en el entorno de los 70 millones de pesos, aproximadamente un tercio de lo solicitado. Según Acosta, esto condiciona la posibilidad de expansión, ya que impone “limitantes importantes en cuanto a la política que podemos hacer”. No obstante, Acosta remarcó que aún con restricciones presupuestales existe un amplio margen para mejorar procesos internos, gestión administrativa y condiciones de trabajo.
En ese contexto, la estrategia se orientará a fortalecer y consolidar lo existente. “Estamos pensando restringidamente en fortalecer y consolidar lo que hay. Si surge alguna posibilidad nueva de oferta de enseñanza será bienvenida, pero no nos embarcaremos en una expansión como la de hace una década y media”, afirmó.
En este marco, la expansión y fortalecimiento de la oferta de posgrados en el interior constituye un desafío prioritario. Acosta distinguió dos líneas de trabajo: la generación de posgrados propios de los Cenures y el apoyo a posgrados de los servicios universitarios que puedan dictarse en el interior.
Asimismo, adelantó que se impulsará el posgrado en Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Sociales para su desarrollo fuera de Montevideo. para lo que se trabajará en articulación con la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) y la Comisión Académica y Sectorial de Posgrados.
La reciente creación de la Región Suroeste, que abarca a Colonia y Soriano, representa un desafío actual. Allí ya fueron aprobadas tres carreras: el Tecnólogo en Administración y Contabilidad, la Tecnicatura en Bienes Culturales y la Tecnicatura en Computación, esta última como título intermedio de la Facultad de Ingeniería.
“El proyecto está muy incipiente y tenemos que cuidarlo, estabilizarlo y después pensar en potenciarlo”, afirmó. Entre las prioridades mencionó la consolidación de la estructura docente y administrativa, la realización de los llamados presupuestados y el fortalecimiento de los espacios físicos, actualmente cedidos por las intendencias departamentales.
“Tenemos que avanzar mucho en los llamados docentes y en la mejora de nuestra gestión administrativa”, señaló. Según explicó, en el último tiempo comenzó a consolidarse un proceso en el que egresados formados en los Cenures continúan sus estudios de posgrado y se integran luego como docentes a las propias sedes regionales. “Ese crecimiento interno es muy importante pero tiene otra velocidad, es más lento”, reconoció.
Más allá de los aspectos operativos, el nuevo presidente de la CCI señaló como un desafío el cómo integrar plenamente el desarrollo del interior a la vida cotidiana de la Universidad. “Sigue siendo el interior algo que se ve como aparte de la Universidad”, advirtió.
Para revertir esa percepción, consideró clave aprovechar la convivencia en el Campus Luisi Janicki, donde interactúan prorrectorados, comisiones sectoriales, unidades técnicas y administrativas, como un espacio de articulación académica integral. “Hay un potencial muy importante dentro de este espacio para un proyecto universitario integral y en conjunto”, afirmó.
